LA MISIÓN: TERCERA ETAPA DEL MINISTERIO DE JESÚS
Evangelio del domingo 12-07-09 (Marcos 6, 7-13)
Resulta bueno comenzar la reflexión del Evangelio del domingo, tomando conciencia que todos somos llamados a ser hijos de Dios en su Hijo Jesucristo.Este es el título de mayor gloria para los cristianos.La mayor alabanza que le podemos dar al Padre es que formemos los creyentes una familia, una comunidad de iguales, donde reine el perdón y la reconciliación , la paz y la justicia.
Desde este punto de vista debemos leer el Evangelio de Marcos. Los doce apóstoles son el símbolo del Pueblo de Dios, como aquél estaba formado por doce tribus, el nuevo Pueblo está formado por los doce apóstoles, símbolo de todos las comunidades , de todas las familias, de todos los hombres del mundo.
A Jesús como buen educador, no le bastó con enseñar a sus seguidores , sino que los incluyó en su propia obra y los envió como mensajeros a predicar la Nueva Buena de la salvación, y en ellos todos somos enviados, a predicar el Evangelio con la palabra y con las obras.
Todos tenemos que ir como discípulos, enviados por el mismo Jesús, con su autoridad y su mandato, apoyados los unos en los otros. Sin pretender imponer el mensaje por la fuerza. Debemos realizar los mismos gestos de Jesús,y los de sus apóstoles:sanar enfermos (el aceite,es signo de curación espiritual,la del hombre que se reconcilia con Dios),llamar y recibir a los pecadores,consolar a los afligidos, denunciar las injusticcias, bendecir a los niños, liberar a los oprimidos.
La Palabra de Salvación no puede ser encadenada, la liberación no puede ser encarcelada.Si no nos dejan hablar en un lugar iremos a otro.Ellos siendo tan pocos realizaron el milagro de difundir el Evangelio por los cuatro puntos cardinales y así lo siguió haciendo la Iglesia a través de todos los siglos.¡Ese es el mandato!
Los tiempos han cambiado, quizás también los medios y modos de predicar, pero lo que sigue vivo y operante es la Palabra, su mensaje, y sobre todo la autoridad con la que Jesús nos envía en medio del mundo.
Recordemos que son millones y millones los seres que no han oído que Dios los ama, que han sido salvados por Cristo y destinados a ser sus hijos para dejar de sufrir las consecuencias de la violencia, del hambre , de la guerra y de la opresión.
Los misioneros debemos ser portadores de un mensaje transformador que lleve paz y alegría a los necesitados de Dios, recordando siempre que:
LA EVANGELIZACIÓN INCLUYE LA HUMANIZACIÓN.