|
Como niños
Hace un poco más de diez años,estos niños que aparecen en las imágenes de esta entrada, celebraban la finalización del nivel inicial, junto a sus dos maestras jardineras, personal directivo , docentes y padres felices.El próximo año , sus hijitos estrenarían el guardapolvo de color blanco, signo de progreso y crecimiento.
Recuerdo que estos niños llegaron una tarde a la Dirección trayendo en sus manos
un regalo que yo debía dejar en un lugar visible, para que todos leyeran el texto que contenía el mismo. Estos pequeñitos me estaban entregando sin advertirlo siquiera, un brevísimo manual para saber como transitar mejor por la vida. Es un pensamiento de Robert Fulghum, que aunque conocido, es interesante reveerlo de vez en cuando y dice así:
Todo lo que hay que saber,lo aprendí en el Jardín de Infantes
Saber como vivir, qué hacer y cómo.La Sabiduría no estaba en la cumbre de la montaña de la Universidad, sino allí, en el arenero
Esas son las cosas que aprendí :Comparte todo, juego limpio, no le pegues a los otros, vuelve a poner las cosas donde estaban, limpia lo que ensucies. No te lleves lo que no es tuyo, pide perdón cuando lastimes a alguien.Lávate antes de comer, sonrójate. Las galletitas calientes y la leche fría son buenas.Vive una vida equilibrada, aprende algo y piensa algo, dibuja, pinta, canta, baila , juega y trabaja cada día un poco. Duerme la siesta todos las tardes. Cuando salgas ten cuidado con el tráfico, tómate de las manos y no te alejes. Permanece atento a lo maravilloso. Recuerda la pequeña semilla en el vaso, las raíces bajan, la plantita sube, y nadie sabe realmente por qué ni cómo, pero todos somos así. Los peces, los hamters, el ratón blanco e incluso la semilla del vaso, todos mueren y nosotros también. Recuerda la palabra grande:mira. Todo lo que necesites saber está allí en alguna parte. La regla de oro: el amor y la higiene,ecología y política, igualdad y vida sana"
Sigue el autor un poco más,y nos propone que este aprendizaje lo apliquemos a nuestra vida de adultos ya que supone que las cosas andarían mucho mejor.Puede ser,pero yo tuve que volver a leer varias veces el texto pegado en la puerta de un armario de forma " muy visible", porque pensaba que era un pensamiento de vuelo bajo,de escasas aspiraciones.Consideraba que esos conocimientos eran escasos para aplicarlos a la
vida madura. Pero un día, pasado el tiempo,tuve oportunidad de leer un comentario de
Daniel D´Agostino, el que remitiéndose a la Palabra de Dios,
me ayudó a dilucidar mi cuestionamiento.Dice la Palabra que Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo:
"Les aseguro que si ustedes no cambian o no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos. Por lo tanto el que se haga pequeño como este niño, será el más grandeen el Reino de los Cielos"(Mt 18, 2-4)
Si comparamos el pensamiento de Fulghum y la enseñanza de Jesús , descubriremos un paralelismo conceptual
Nos dice DÁgostino
"Es que no encontraremos la verdad en la cúspide de los conocimientos, donde el frío amenaza y el viento sopla fuerte; sino en el arenero del amor, donde el sol calienta, se juega y se construye y por sobre todo se disfruta con los amigos"
Y me quedo pensando sobre la enseñanza que nos brinda el Evangelio, iluminado por el Espíritu Santo con absoluta claridad y que nos lleva a una seria reflexión:
"Les aseguro que si no cambian y se hacen como niños, no entrarán en el reino de los Cielos"
¿En qué debo cambiar?¿Cuáles son los conocimientos que no estoy aprovechando?
¿Pongo en práctica lo que predico con mis labios?¿ Comparto lo que sé y lo que tengo,
o prefiero escalar la montaña del egoísmo? Mis conocimientos, mis bienes, mis dones
me llenan de orgullo y soberbia o los lleno de amor para edificar el Reino de Dios?
Si oramos, y compartimos nuestra reflexión, hoy podemos decir con certeza
y con humildad:
¡¡¡Todo lo que hay que saber, lo aprendí en el arenero
de Jesús!!!
|